La importancia de la frescura: Cómo sacar el máximo partido de las inversiones de los comercios minoristas

30th abril 2020

Hasta finales del siglo XIX, las personas solo comían aquellos alimentos que podían cultivar o que podían ofrecerles los agricultores de la zona. Para las personas que vivían en climas más severos, esto significaba una dieta blanda y limitada durante el invierno y una “enfermedad primaveral” anual provocada por la falta de vitaminas durante los meses invernales.

Nadie transportaba frutas y verduras más allá de distancias muy cortas por el riesgo de deterioro o por el miedo a que las temperaturas extremadamente bajas provocasen retrasos y arruinasen cargamentos enteros.

Después llegaron los vagones de tren refrigerados en la década de 1880 y se forjó el primer eslabón en la cadena de frío. Si avanzamos hasta la actualidad, esta cadena es ahora un fenómeno global:

No obstante, tras este crecimiento (con una tasa de crecimiento anual compuesta del 5,1%) reside la misma demanda básica: llevar alimentos exóticos a los mercados nacionales en perfectas condiciones, independientemente de la estacionalidad o de la distancia geográfica.

Crecimiento de la cadena de frío

Con respecto a qué impulsa este crecimiento, es necesario considerar tres puntos clave:

  1. El mayor consumo de alimentos congelados en los mercados emergentes a causa de un aumento de la renta disponible.
  2. El cambio de los patrones de consumo en los centros urbanos y el incremento de la demanda de frutas y verduras frescas y procesadas, junto con las comidas preparadas.
  3. Los avances en el embalaje y la mayor duración de los alimentos que abren mercados adicionales, tanto nacionales como internacionales.

La demanda de frutas y verduras

Con respecto a las frutas y verduras congeladas, cuya demanda se espera que alcance 751 millones de toneladas para 2027:

  • Las verduras representaron, aproximadamente, el 90% del segmento global en 2017.
  • A escala internacional, Europa es el mayor consumidor y exportador de verduras congeladas.
  • La demanda de frutas congeladas también es elevada en Europa a causa de las temperaturas variables que prevalecen en la región.
  • Los mercados emergentes, como Rusia, la India y Latinoamérica, ofrecen un enorme potencial de crecimiento debido a las bajas tasas de adopción.

Inversiones continuas en la cadena de frío

La infraestructura que respalda la cadena de frío ha desempeñado un importante papel en la exportación y la importación de alimentos congelados, una infraestructura que sigue expandiéndose en función de la demanda.

Por ejemplo, se calcula que, en 2018, la capacidad global de los almacenes frigoríficos se incrementó hasta 616 millones de m3 (desde los 552 millones de m3 de 2014). De hecho, la demanda del almacenamiento en frío, que sigue siendo alta, se ha descrito recientemente como “la nueva inversión inmobiliaria en mayor auge”.

Sin embargo, los comercios minoristas se enfrentan a retos cada vez mayores a medida que las cadenas de frío se extienden. Este es el problema de una distribución y una cobertura desiguales, donde algunas secciones de la cadena cuentan con un exceso de provisiones mientras que otras carecen de una capacidad sostenible.

Añada a esto una dimensión internacional y los números hablan por sí mismos:

Evidentemente, el almacenamiento es un factor clave. Otro es el transporte, así como el mantenimiento de una temperatura constante mientras se transportan las cargas.

Reducción del riesgo

En cualquier momento del día o de la noche, hay millones de toneladas de alimentos congelados en tránsito. Y, a medida que las cadenas de frío se han vuelto más eficientes, su coste se ha visto reducido notablemente. Por ejemplo, ahora resulta lo suficientemente económico enviar pescado capturado en Noruega a China para su procesamiento (aprovechando los bajos costes de mano de obra) y, a continuación, transportarlo a EE.UU. para su consumo.

Hacer que esto funcione requiere un verdadero esfuerzo intermodal por carretera, mar, aire y ferrocarril, desde el origen hasta el supermercado. Se trata de una gran cantidad de “piezas móviles”, en cada una de las cuales se puede producir un fallo potencial que puede llevar al deterioro de los productos y a la pérdida de la carga.

Por tanto, para los comercios minoristas que desean reducir el riesgo, contar con un transporte refrigerado fiable y con un elevado rendimiento es de vital importancia. Invertir en la última cosecha de cerezas, lichis, guisantes o espinacas puede tener sentido desde el punto de vista comercial, pero no si los productos llegan en malas condiciones o con una conservación gravemente limitada.

Puesta en práctica de los conocimientos

Es aquí donde la experiencia constituye un factor fundamental. En Thermo King, hemos invertido años investigando cuál es la temperatura perfecta para cada producto y cómo minimizar su deterioro.

Y, lo que es más, nuestra gama de productos es totalmente intermodal, incluidas las soluciones para la distribución capilar. Nuestra misión es ayudar a los comercios minoristas a sacar el máximo partido de sus inversiones en cultivos alimentarios distantes al garantizarles:

  • Unas temperaturas constantes para cualquier carga o viaje, sin fluctuaciones incluso cuando se realizan múltiples aperturas de puertas y entregas.
  • Una visibilidad inmediata para supervisar las condiciones de las cargas en tránsito y la capacidad de reaccionar de inmediato ante cualquier problema emergente.
  • Un acceso urbano las 24 horas del día, los 7 días de la semana con tecnologías con un funcionamiento más silencioso y emisiones bajas o nulas.

Proteja sus inversiones en la cadena de frío

Cuando transporta grandes cantidades de frutas y verduras a través de una cadena de frío ampliada, resulta tranquilizador saber que cuenta en todo momento con el respaldo de la mejor tecnología, conocimientos e infraestructura de servicio.

Esta es la promesa de Thermo King. Para obtener más información sobre nuestras soluciones para el sector minorista, visite nuestra página web dedicada.